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Ciudad Libertaria

El anarquismo en Rosario

La situación laboral que se les brindaba a los trabajadores en los albores del siglo XX distaba mucho de ser la adecuada. Esta circunstancia generó un clima de insurrección obrera que los primeros partidos políticos, aún en formación, no supieron interpretar. Sí lo hizo el anarquismo, que ofreció al movimiento obrero y en cierta medida también a los sectores medios y profesionales, una alternativa ideológica, social, cultural y ética, completamente opuesta a la que imponía el régimen oligárquico.

Lugar: Museo de la Ciudad.
Fecha: en cartel desde el 3 de mayo de 2007.



En su visita a la ciudad durante las protestas gremiales del año 1901, el socialista porteño Adrián Patroni, informó al diario capitalino La Vanguardia: Rosario ha sido hasta ahora el cuartel general de la propaganda anarquista y la influencia que éstos ejercen se nota desde que se desciende del tren (…) Los obreros indiferentes ven en los anarquistas a propagandistas valerosos, los cuales no temen, por otra parte, pronunciar arengas enérgicas contra las autoridades y capitalistas.

El Museo de la Ciudad presenta Ciudad Libertaria, una nueva producción original para sus salas, dando a conocer otro de los capítulos olvidados de nuestra historia ciudadana, durante el cual Rosario fue conocida con el sugestivo nombre de La Barcelona Argentina. Con esta nueva investigación nos proponemos cubrir un período trascendente de la construcción material y simbólica de la ciudad.

Museo de la Ciudad, abril de 2008

La ideología del oprimido

La doctrina anarquista se construye en el interior del pensamiento crítico de la sociedad capitalista, tomando distancia del marxismo y planteando una condena moral del sistema. En la constitución del sujeto social, el anarquismo planteaba que no debía ponerse el acento en las relaciones de los individuos con los medios de producción solamente, sino en las distintas formas de opresión que ha generado el desarrollo del sistema capitalista. De esta manera podemos decir que el anarquismo es ante todo una expresión de rebeldía contra los poderosos Estados contemporáneos.

Uno de los ejes centrales de su espectro ideológico entiende al Estado como la expresión máxima de la opresión, ya que con su accionar impide la manifestación de la “libertad natural” que poseen todos los individuos. En este contexto el término anarquía alude a la ausencia de Estado y de gobierno (fin de la opresión del hombre por el hombre) y su reemplazo por la constitución de comunidades de cooperación entre hombres libres.

Como señala Juan Suriano, el movimiento anarquista debe ser entendido como un mosaico doctrinario desde el cual dirigía su discurso fundamentalmente a los trabajadores, considerándolos los sectores más oprimidos de la sociedad. A su vez tenía una pretensión universalista – en oposición a posturas clasistas – que le permitía incluir en su lucha a las minorías discriminadas.

Descargar El individuo y la masa>
Descargar Estado y gobierno>
Descargar La violencia y el antimilitarismo>
Descargar Sociedad y Estado>

“La libertad no es hija del orden sino su madre”.

Proudhon, citado por Ángel Capelletti

“… no hay ningún otro sistema sino el de la república como una comuna, la república como una federación, una república genuinamente socialista y popular: el sistema del Anarquismo.”

Bakunin, Socialismo sin Estado: el Anarquismo

“El bienestar de todos como fin; la expropiación como medio”.

Kropotkin, La conquista del pan

Pierre-Joseph Proudhon

(Francia 15 de enero de 1809 – 19 de enero de 1865)
Es el primero en usar la palabra “anarquista” en sentido positivo dándole, al mismo tiempo, un contenido. Influido por la filosofía de la ilustración, de los socialistas utópicos y en cierta medida por Kant y Hegel, fue el primero que elaboró una filosofía social y política y una interpretación de la cultura y de la historia que con propiedad puede denominarse “anarquismo”.
Sus obras más importantes son “Qué es la propiedad”, “La creación del orden en la sociedad” y “Filosofía de la Miseria”.

Mijaíl Alexándrovich Bakunin

(Rusia, 31 de mayo de 1814 - 1 de julio de 1876)
Partidario del colectivismo, es considerado el ideólogo de una segunda etapa del anarquismo. Más que ningún otro anarquista exaltó la fuerza revolucionaria de la masa y del campesino, propició la conspiración y las sociedades clandestinas. Su filosofía social representa el momento en que el anarquismo se vincula con el movimiento obrero internacional. Más partidario de la acción revolucionaria que de la teoría, realizó una enorme y desordenada - pero no incoherente - propaganda escrita.

Piotr Kropotkin

(Rusia, 21 de diciembre de 1842 – 8 de febrero de 1921)
A diferencia de Bakunin fue más que un apasionado de la acción, un ideólogo formado en las disciplinas científico-naturales. En su desarrollo teórico instala definitivamente al anarquismo como instrumento de análisis de la evolución de los seres humanos y de los animales y también como enfoque vinculado a la investigación científica de la historia pasada y reciente, de la educación y de la economía. Así mismo reafirma la necesidad de destruir el capitalismo.
Sus obras más importantes son “El apoyo mutuo”, “La ciencia moderna y el anarquismo”, “Campos, fábricas y talleres”, “Palabras de un rebelde” y “La conquista del pan”.

Malatesta, Pellico y Gori

Los italianos Errico Malatesta (1853 – 1932) y Pietro Gori (1865 – 1911) y el catalán Antonio Pellicer Paraire (a) “Pellico” (1851 – 1916), grandes partidarios de la organización del anarquismo, tuvieron una gran influencia en los anarquistas argentinos. Malatesta, mentor y guía de los organizadores, subrayó la necesidad de consolidar y ampliar el movimiento obrero, de organizar a los trabajadores en sociedades de resistencia, en cuyo seno actuarían los anarquistas, y de fomentar la actividad huelguística. Intentó también unir las tendencias anarquistas enfrentadas.

… cuando algunos creyeron que la causa fundamental del mal era la lucha entre los hombres con el consiguiente dominio de los vencedores y la represión y explotación de los vencidos, cuando vieron que este dominio de unos frente a la sumisión de otros, a través de la historia, había provocado la propiedad capitalista y el estado, entonces nació el anarquismo”.

Errico Malatesta


La Conquista del Pan

El Anarquismo en Argentina
La llegada continua de obreros europeos, muchos de ellos expulsados por cuestiones ideológicas de sus países de origen y habituados a la lucha gremial y revolucionaria, dotó a la clase trabajadora local de dirigentes anarquistas que aportaron nuevas formas de lucha social.

El anarquismo fue, en Argentina, un movimiento básicamente urbano sin trascendencia en el ámbito rural a excepción de las huelgas patagónicas que tuvieron lugar entre 1919 y 1921. Se desarrolló en las principales ciudades como Buenos Aires, La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca y Rosario, aunque sólo en este último adquirió “un desarrollo autónomo y plural”.

A principios del siglo XX se estableció, socialmente, como una de las principales alternativas revolucionarias y sindicales. Esto se advierte tanto en la amplia aceptación entre sectores de clase media, especialmente jóvenes intelectuales, como en la actuación creciente dentro las sociedades obreras.

Contexto internacional

Desde 1881 los anarquistas europeos actuaron en pequeños grupos, todos ellos con el objetivo final de preparar el estallido revolucionario. Algunos se especializaron en la propaganda escrita. Fue la época de las páginas más brillantes y polémicas de Kropotkin, Grave y Reclus. Otros optaron por la “propaganda por la acción”: esto implicaba forzar un “hecho” – sabotajes, atentados, magnicidios – de tal calibre que su impacto provocara al pueblo a tomar conciencia de su explotación y lo lanzara a la rebelión. Estas acciones se sucedieron durante la década de 1880 en Estados Unidos y varios países europeos. En consecuencia se desencadenó una violenta reacción policial seguida de numerosos atentados anarquistas reparadores.

En este mismo período el canciller alemán Otto von Bismarck consiguió la aprobación en Alemania de leyes antisocialistas y se hacía pública la encíclica papal Quod Apostolici Muneris, contra anarquistas y socialistas.

Hasta 1894 el anarquismo se había mantenido alejado del movimiento obrero. Confiaba en que cuando se produjera el estallido revolucionario, los trabajadores seguirían al movimiento. Pero ninguno de los hechos “despiertan” al pueblo, sólo desacreditan las ideas que los inspiran. En ese año durante el Congreso de Nantes se establecen las bases de una nueva cooperación entre anarquismo y movimiento obrero, donde la lucha sindical equivale a la propia lucha revolucionaria.

Contexto argentino

Contexto socio-económico
Hacia fines del siglo XIX la Argentina fue un país periférico en pleno proceso de transformación y modernización de su infraestructura: puertos, redes ferroviarias y centros urbanos. Culminada la llamada “conquista del desierto” 15000 leguas cuadradas de tierras, hasta entonces escasamente pobladas, son repartidas entre no más de trescientos terratenientes que serán destinadas a la producción agropecuaria con destino de exportación. En esta estructura económica la naciente industria es un sector secundario subsidiario del campo.

Esta es la Argentina agro-exportadora, producto de un nuevo pacto comercial con Europa – principalmente Gran Bretaña – que adjudicaba al país la especialización en la producción para abastecer de materias primas a la metrópoli.

Contexto socio-político
Durante este período la política argentina, dominada por el Partido Autonomista Nacional, se caracterizaba por ser una “democracia formal liberal de participación limitada” en la cual los sectores dominantes se apoyaban en estructuras de clientelismo político “que le otorgaban el monopolio del poder y evitaba que accedieran a él los inmigrantes”.

En junio de 1896 irrumpe en la escena política el Partido Socialista, cuya fundación significó el inicio del proceso de formación de los partidos políticos modernos en Argentina y el surgimiento de la primera organización política del proletariado. En sus propuestas combinaba la actuación sindical con la lucha política de un partido obrero por conseguir el poder. Otro de los emergentes en este período es el Partido Radical. Esta agrupación intentó en tres oportunidades – 1890, 1893 y 1905 – obtener el poder a través de levantamientos cívicos, y durante un tiempo concitó la atracción de algunos sectores obreros. Aunque la seducción duró poco y con el fracaso de la primera insurrección en 1890, la ilusión comenzó a romperse.

Cuando las expectativas de progreso económico de los inmigrantes se quebraron en la Argentina, el anarquismo ofreció una alternativa revolucionaria y obrera basada en la actuación sindical, opuesta a la acción política.

Descargar Las banderas del anarquismo>



La difusión de las ideas

Para el movimiento anarquista la difusión de sus ideas a través de la propaganda oral y escrita jugaba un rol fundamental. (…) Álvarez Juncos señala que la fe que los libertarios tenían en los efectos revolucionarios de la expansión de las ideas se relacionaba con la idea de realizar previamente una “revolución cultural” (…)

La difusión de las ideas como instrumento revolucionario tuvo como consecuencia en el anarquismo la emergencia de una tradición pedagógica, que no solamente se evidenció en sus esfuerzos por fundar escuelas libertarias sino que también se advierte en la preocupación que éstos tenían por editar periódicos y conformar agrupaciones dedicadas a la propaganda.

Alejandra Monserrat


La Barcelona Argentina

En 1901 un disparo a quemarropa de un policía produjo la muerte del trabajador austriaco Cosme Budislavich, quien se convirtió en la primera víctima del movimiento obrero argentino. El sangriento episodio, ocurrido en el contexto de un reclamo gremial, derivó en la declaración de una huelga general y en multitudinarias manifestaciones de protesta.

Durante el transcurso de estos hechos, la ciudad fue bautizada como “la Barcelona argentina”. El calificativo, puesto por dirigentes socialistas porteños, hacía alusión al alto grado de movilización de la clase obrera local y al predominio que en ellas tenían las ideas anarquistas. Estas circunstancias conformaron una experiencia de anarquismo urbano, cuya importancia sólo es comparable con la desarrollada en la ciudad española.

Manifiesto de Florencio Sánchez

“[Proletarios:] La época de los carneros que se dejaban esquilmar ha desaparecido. Los patrones tienen esclavos con el traje de esbirros que guardan las riquezas para nosotros producidas; tienen todo lo necesario para resistir. Nosotros tenemos nuestros brazos y nuestra voluntad inquebrantable para defendernos y triunfar. Y cuando crean aplastarnos por el hambre, acordémonos que el pan y la libertad no se piden: se toman”

“Acordaos [vosotros, los soldados encargados de reprimir] que sois hijos del pueblo, que si hoy tenéis un machete para castigar a los obreros en huelga, mañana, cuando os echen de los cuarteles y tengáis que recurrir a las fábricas para ganar un mísero mendrugo, vuestros hijos vestirán el uniforme de esclavos y harán con vosotros lo que hoy hacéis con nosotros...”

Extracto del manifiesto redactado por Florencio Sánchez y leido en los episodios de 1901
Plácido Grela en Los orígenes del sindicalismo

La prensa local

Muchas fueron las agrupaciones libertarias con fines propagandísticos que surgieron en Rosario hacia fines del siglo XIX y principios del XX. Entre ellas la más importante era el grupo “Demoliamo” que fundó el primer periódico de propaganda anarquista de la ciudad en 1893. También el grupo “La Libre iniciativa” logró editar un periódico en 1895 enrolado en la corriente “anti-organizadora”.

(Basado en textos de Alejandra Monserrat)

Organizadores y anti-organizadores

Uno de los debates que ocupó más espacio en la prensa anarquista fue el de la conveniencia o no de participar en las luchas sociales del momento, fundamentalmente en la organización de los distintos gremios de trabajadores.

Los “anti-organizadores”, que tenían como uno de sus principales voceros al periódico porteño El Perseguido, consideraban que la organización anulaba la acción individual y espontánea. Sólo admitían la formación de grupos por afinidades, pero sin ningún tipo de reglamentación que rigiera su funcionamiento.

Por su parte, los “organizadores” se juntaron alrededor del periódico La Protesta Humana. La consolidación y desarrollo de esta línea interna llevó al anarquismo a integrarse cada vez más con el proceso organizativo del movimiento obrero argentino.

(Basado en textos de Alejandra Monserrat)

La Refinería y la visión de Bialet Massé

Hacia finales del siglo XIX, los “suburbios del norte” de la ciudad se transformaron en barrios obrero-industriales. Con un perfil signado por la diversidad cultural, la pluralidad étnica y la multiplicidad lingüística, adquirieron sus características distintivas por la presencia de los Talleres del Ferrocarril Central Argentino y la Refinería Argentina de Azúcar.

Fundada por Ernesto Tornquist e inaugurada en 1889, La Refinería encarnaba la imagen misma del progreso. Sin embargo, las condiciones laborales explicitadas por Juan Bialet Massé en su Informe sobre el estado de la clase obrera argentina contrastaban fuertemente. Con una presencia mayoritaria de mujeres y extranjeros, los trabajadores debían soportar jornadas de doce horas en un espacio falto de aire, donde el polvillo del azúcar les provocaba serias afecciones cutáneas y respiratorias.

(Basado en textos de Agustina Prieto)

La Ley de Residencia

El 22 de noviembre de 1902 el Congreso Nacional sancionó la Ley de Residencia, proyecto del senador Miguel Cané (h). Promulgada por el Presidente Julio A. Roca se utilizó para expulsar del país –sin juicio previo- a los inmigrantes que se consideraban “peligrosos” para el orden institucional. Básicamente era una herramienta del Estado para privar al movimiento obrero organizado de sus dirigentes más lúcidos y revolucionarios, como ocurrió con la deportación de numerosos anarquistas.

La FOR y la FORA

En agosto de 1902 se crea en Rosario la Federación Obrera Rosarina (FOR). Este acontecimiento respondió en parte a la influencia ejercida por Buenos Aires, que en mayo de 1901 fundó la Federación Obrera Regional Argentina (FORA). Las precarias condiciones de trabajo de los obreros locales produjeron las circunstancias necesarias para que los trabajadores se organizaran.

La FOR mantuvo una importante unidad en el movimiento obrero hasta 1908. Luego de ese año entró en un proceso de disgregación que se extendió hasta el año 1912. Esta ruptura que se produjo en el anarquismo rosarino debilitó el poder de acción de la central obrera, impidiéndole llevar adelante sus movilizaciones.

(Basado en textos de Alejandra Monserrat)

La huelga de Carreros y la crisis del anarquismo

Las diferencias dentro del anarquismo resurgen hacia 1907 en torno a la huelga general del gremio de rodados. Aunque el conflicto concluyó con el triunfo de los trabajadores, la postura de los anarquistas de llevar la lucha hasta las últimas consecuencias, es decir hasta derrotar al Estado, no fue avalada. La mayoría prefería terminar el conflicto y presionar a través de la negociación. Estos acontecimientos, sumados a una serie de fracasos gremiales de la FOR durante 1909, aceleraron el proceso de debilitamiento y la consecuente disminución del poder del anarquismo “organizador”.

A partir de 1912 (…) comenzó una lenta reactivación de las movilizaciones sociales, abriéndose una nueva etapa para la historia del anarquismo y de los trabajadores rosarinos. La llegada del radicalismo al gobierno de la provincia de Santa Fe y a la ciudad de Rosario inauguró nuevas formas y canales de discusión en sus relaciones con el movimiento obrero.

(Basado en textos de Alejandra Monserrat)


El anarquismo y la mujer

Símbolo de los oprimidos

La cuestión de la mujer fue uno de los tópicos más salientes de la propaganda anarquista. Se las convocaba con el objeto de que integraran las filas del movimiento obrero y también para que se organizaran sindicalmente y así defender sus derechos. Pretendían lograr que la mujer se instruyera para que pudiera desarrollarse y tomar conciencia de su rol en la sociedad y rechazaban las posturas que concebían al sexo femenino en inferioridad de condiciones.

La prostitución y el matrimonio fueron atacados por el anarquismo como elementos que esta sociedad había creado para oprimir a la mujer. Consideraban que se veían obligadas a prostituirse por las mismas condiciones de miseria y falta de trabajo que imponía la sociedad burguesa, o a casarse en base a leyes injustas que imponía el Estado. Creían que la unión de dos seres sólo debía basarse en el amor, la armonía y en la más completa libertad.

(Basado en textos de Alejandra Monserrat)



Emilio Z. de Arana

Durante los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX Rosario tuvo índices de mortalidad estimados entre los más altos del mundo, alcanzando niveles dramáticos en los suburbios obreros. En esos barrios, en los que el poder político se inmiscuía en el ámbito de lo privado inspeccionando conventillos, quemando ranchos y reprimiendo huelguistas, el anarquismo tuvo una fuerte presencia. Organizó conferencias y veladas artísticas, únicas actividades de esparcimiento barriales, creó escuelas libertarias donde el Estado todavía no había instalado ninguna y su obra fue relevante en el terreno sanitario. En este campo sobresalió la figura de Emilio Z. Arana, que instaló en su casa un consultorio para atención gratuita de enfermos y que tuvo una actuación destacada durante la epidemia de cólera del ‘95.

Según la visión de este médico español, el dique del capital, apuntalado por la ley y la autoridad, había detenido el curso nivelador del progreso. Así el hombre había perdido su libertad y con ella todas las ventajas de la civilización. En este contexto las autoridades políticas y las instituciones de salud sólo aplicaban paliativos impidiendo buscar el verdadero remedio a los males que afectaban al proletariado. Suprimid las fatigas y las privaciones, suprimid las necesidades, la miseria y habréis suprimido la mayor parte de las enfermedades. En esto consiste la verdadera profilaxis.

(Basado en textos de Agustina Prieto)

La Casa del Pueblo

El 6 de enero de 1900 se inauguró la Casa del Pueblo. De acuerdo a sus organizadores contaba con una Cámara de trabajo gratuita, una escuela libertaria, varias salas de reunión y un salón de actos en el que se dictaban conferencias y se ponían en escena obras de “propaganda social”.

Agustina Prieto

La “Casa del Pueblo” rosarina fue (…) hasta por lo menos mediados del año 1902 en que se crea la Federación Obrera Rosarina, la única entidad desde donde el anarquismo convocaba al movimiento obrero local.

A causa de la huelga general de noviembre de 1902 y de la declaración del Estado de sitio justamente con la sanción de la Ley de Residencia, el local de la “Casa del Pueblo” fue clausurado por las autoridades y confiscados sus bienes.

Alejandra Monserrat


Los protagonistas

Sin lugar a dudas los protagonistas fundamentales de los sucesos vinculados al movimiento anarquista, en la Rosario de fines del siglo XIX y en las primeras décadas del XX, fueron los obreros de las primeras industrias instaladas en la ciudad.

De la masa de trabajadores que forjaron esa historia se ha rescatado a cuatro de ellos que simbolizan, de alguna manera, a todo el conjunto y a las circunstancias que les tocó vivir.

Cosme Budislavich

El 20 de octubre de 1901 los obreros de la Refinería Argentina llevaban a cabo una huelga reclamando mejoras en las condiciones de trabajo y en los salarios. En esa circunstancia se originaron disturbios entre los huelguistas y la policía donde Cosme Budislavich – inmigrante obrero de 34 años - recibió un disparo en la nuca muriendo instantáneamente frente a la entrada de la fábrica. Nunca se determinó quién fue su asesino.

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Virginia Bolten

En el clima de lucha social que se vivía en “la meca del anarquismo” de 1900 Virginia Bolten se destacó por sus grandes cualidades para la oratoria, por ser mujer de barricada y por ser una figura destacada dentro de las filas libertarias. Su apodo "Luisa Michel", evoca el recuerdo de la heroína de la Comuna de París de 1871 por la fogosidad de su accionar.

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Luisa Lallana

En la madrugada del 8 de mayo de 1928, esta obrera portuaria dedicada a coser bolsas de arpillera para embolsar cereal repartía volantes en apoyo a la huelga de los estibadores del puerto de Rosario, fue atacada a tiros por un miembro de la Liga Patriótica Argentina. Al momento de su asesinato, Luisa Lallana tenía 18 años.

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Joaquín Penina

Detenido sin motivo tres días después del golpe de estado encabezado por Uriburu y sin juicio previo fue conducido en la noche del día 10 de septiembre de 1930, desde la Jefatura de Policía hasta las orillas del arroyo Saladillo. Allí fue pasado por las armas por un pelotón del Regimiento 11 de Infantería. Era un inmigrante catalán que militaba en la Federa-ción Obrera Rosario de tendencia anarcosindicalista.

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Investigación y asesoramiento: Alejandra Monserrat, Agustina Prieto.
Agradecemos a: Museo Histórico Provincial “Dr. Julio Marc”; Biblioteca Argentina “Dr. Juan Alvarez”; Biblioteca del Concejo de Mujeres; Biblioteca y Archivo Histórico Social “Alberto Ghiraldo”; Centro de Estudios Históricos Parque de España (C.E.HI.P.E.); Canal Encuentro, Ministerio de Educación, Presidencia de la Nación; Rubén D’Audia, Estela Figueroa, Débora Galasso.
Fuentes consultadas:
Archivo Fotográfico Canal Encuentro. Ministerio de Educación. Presidencia de la Nación.
BELLUCCI, Mabel. Anarquismo y Feminismo. Revista Todo es Historia. Nro. 321. Buenos Aires, abril 1994.
CAPPELLETTI, Angel J.. La Ideología Anarquista. Alojado en http://www.nodo50.org/ellibertario/textos.html (acceso: marzo – abril 2008).
CARRASCO, Gabriel. Primer Censo General de la Provincia de Santa Fe, levantado en los días 6, 7 y 8 de junio de 1887, bajo la administración del Dr. D. José Gálvez, por Gabriel Carrasco, Director y Comisario General del Censo. Buenos Aires, 1887.
Diario EL MUNICIPIO. Año 1901.
Diario LA CAPITAL. Entregas consultadas: 9, 12, 13, 16 y 19 de enero de 1907. 28 de julio, 2 y 3 de agosto de 1928.
GRELA, Plácido. Los orígenes del sindicalismo. Rosario. Historias de aquí a la vuelta, fasc. 20. Rosario, 1992. Ediciones De Aquí a la Vuelta.
Historia de un país. Argentina Siglo XX. [documental] Cap. 6 y 7. Canal Encuentro. Ministerio de Educación. Presidencia de la Nación.
LA PROTESTA HUMANA. Periódico Anarquista. Alojado en UCLA Digital Library. http://digital.library.ucla.edu/newspaper/ (acceso: marzo – abril 2008).
MONSERRAT, Alejandra. El Anarquismo rosarino y la cuestión de la organización (1890 – 1910). En Historia del Sur Santafesino. La sociedad transformada (1850 – 1930). Ascolani, Adrián (comp.). Rosario, 1993. Ediciones Platino. P. 151 – 146.
MONSERRAT, Alejandra. Origen y consolidación del anarquismo en Rosario (1888 – 1910). Informe final Beca Conicet. Rosario, 1989. Trabajo inédito.
OLIVA, Aldo. El fusilamiento de Penina. Barcelona, 2006. El Viejo Topo.
Policía del Rosario: Orden del día. Año 1894, 1895, 1896, 1897, 1898, 1899, 1900, 1901, 1902 y 1903.
PRIETO, Agustina, Emprendimientos editoriales libertarios: la obra de Emilio Z. de Arana. Rosario, 1896 – 1901. Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Rosario, Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.
PRIETO, Agustina. Los trabajadores. La Historia de Rosario. Economía y Sociedad. Cap. 3. Director de obra: Falcón, Ricardo y otro. Rosario, 2001. Homo Sapiens Ediciones. P. 111 – 155.
PRIETO, Agustina. Notas sobre la militancia anarquista. Rosario, 1890 – 1903. Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Rosario, Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.
RECALDE, Héctor. Sexo y amor en la propaganda anarquista. Revista Todo es Historia. Nro. 355. Buenos Aires, febrero 1997.
Revista CARAS Y CARETAS. Entrega consultada: 11 de mayo de 1901.
ZARAGOZA, Gonzalo. Anarquismo argentino (1876 – 1902). Ediciones de la Torre. Madrid, 1996.

TESTIMONIOS SOBRE LA MUESTRA ROSARIAZO

Registros de testimonios orales tomados en sala durante la exhibición entre mayo y junio de 2009.

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