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Ciudad sin bordes

Miradas sobre Rosario

Un intento de biografía no autorizada que describe la ciudad desde múltiples miradas. Una forma de construir nuestro pasado a partir de los fragmentos dispersos en nuestra vida cotidiana. Fragmentos que se componen desde la mirada sorprendida de un expedicionario europeo o la textura pictórica de una obra realizada por un inmigrante.

Lugar: Museo de la Ciudad
Fecha: del 13 de noviembre de 2004 al 1 de mayo de 2005.



La ciudad de Rosario nació a través de un ordenamiento espacial espontáneo, estableciéndose principalmente alrededor de su capilla y su plaza. Dadas las singulares condiciones geográficas que la vincularon con el río y su estratégica posición en el cruce de los caminos coloniales, el Pago de los Arroyos no tardó en transformarse en ciudad, sin la formalidad reglamentada por las Leyes de Indias.

Ciudad sin bordes es un ensayo cuidadoso y atento -pero libre- sobre la problemática histórica y de algún modo desconocida de nuestra ciudad. Un intento de biografía no autorizada que describe la ciudad desde múltiples miradas. Una forma de construir nuestro pasado a partir de los fragmentos dispersos en nuestra vida cotidiana. Desde los ojos sorprendidos de Ulrico Schmidl a la textura de Salvador Zaino, desde el territorio virgen hasta la ciudad iluminada. Líneas que se vinculan en el horizonte… aguas que fluyen hacia el mar… maravillosas imágenes que dibujan una ciudad sin bordes.

Museo de la Ciudad, 13 de noviembre de 2004.

Tierra de infieles

Rosario antes de ser ciudad fue territorio, cruce de culturas.

Los márgenes del Paraná tuvieron como primeros habitantes a los denominados grupos étnicos Chaná, Guaraní y Querandí. Dedicados principalmente a la pesca, complementaron su dieta con la caza, la recolección y una incipiente agricultura.

Ulrico Schmidl, cronista y soldado de la expedición de Pedro de Mendoza, describe con las palabras y la mirada de un europeo del siglo XVI, a los habitantes de esta región “de Indias”:

...los timbús ... llevan en ambos lados de la nariz una estrellita, hecha de una piedra blanca y azul, y son gente de cuerpo grande y fornido. Las mujeres son horribles y, tanto jóvenes como viejas, tienen la parte baja de la cara llena de rasguños azules...

El antropólogo Rex Gonzalez escribe:

...El mundo aborigen, que con frecuencia ha sido representado como un mundo frágil de tribus aisladas e ignorantes entre sí, pequeño y reducido geográficamente, en realidad se caracterizó por su multiplicidad y diversidad, así como, por su dinamismo y amplitud...

Los Chaná Timbú emplazaron sus aldeas en sitios elevados a orillas de ríos y lagunas, enterrando a sus muertos cerca del río; en estos lugares fueron hallados objetos de cerámica, quizás la expresión cultural más relevante de este grupo.


La edad de barro

Tres grandes edades recuerdan los historiadores que ha tenido el mundo, a través de las evoluciones de la Civilización: la de barro, la de piedra y la de bronce. La primera, vivió Rosario allá por el 1885. Sus calles, eran sucias y largas lenguas de tierra, humedecidas por charcos y lagunas, donde la hacienda mostrenca y andariega saciaba su sed, para luego ir a las cercanas quintas sin alambrado y a los huecos hierbosos, en busca del pastoril alimento, mientras le llegaba la hora triste de rendir el tributo de sus pacientes vidas, en homenaje a la del pueblo, cuyo vientre no puede vivir de su propia carne...

El Libro del Rosario (1725-1925)


El origen del Pago de los Arroyos

Las vaquerías y su continua explotación del ganado vacuno comenzaron a ser fruto de disputas entre las ciudades de Santa Fe y Buenos Aires. La ocupación de tierras se materializó a través del otorgamiento de mercedes reales, un derecho de posesión otorgado por la Corona española. La tercera merced de tierras fue concedida a Luis Romero de Pineda, en el siglo XVII. Este núcleo poblacional tomó como centro la capilla del Rosario.

En la estancia Concepción de los Arroyos, propiedad de Romero de Pineda se establece Santiago Montenegro y su familia, ante un proceso de despoblación masiva provocado por el violento ataque de los malones de indios que desde comienzos del siglo asolaban a la ciudad de Santa Fe, época de miseria e indefensión extrema.

Santiago Montenegro representa un nuevo modo de accionar y ocupar el espacio en el Pago de los Arroyos. Compra la lonja donde residía y tenía su pulpería. Nombrado mayordomo de la Virgen, recibe del Arzobispado la encomienda de proceder a la construcción de un nuevo templo. Fallecido en 1771, su testamento proporciona datos referentes al comienzo de la adjudicación de solares urbanos a sus hijas y a varios habitantes del entorno.


El Rosario de Alfeld

Las representaciones gráficas más antiguas conocidas de Rosario, son algunos grabados que datan de la quinta y sexta década del siglo XIX. Cuando N. E. Alfeld concibe sus fotografías de Rosario en el año 1866, éstas, junto a los grabados citados, comienzan con la apasionante construcción de la imaginería visual de la ciudad.

Wladimir Mikielievich apunta:

...En estas tomas fotográficas, la ciudad de entonces aparece suficientemente reflejada, a pesar de la quietud ambiental aprovechada por Alfeld para operar con el lento accionar de la cámara. La pausa en el andar de personas y vehículos no alcanza a deteriorar la dinámica imaginada en los escenarios fotografiados...

La ciudad exportadora

A finales del XIX, la ciudad de Rosario crece desmesuradamente en pocos años, definiendo su rol dentro de la geografía económica del emergente Estado nacional, constituyéndose como puerto de salida de cereales de las colonias agrícolas de la provincia de Santa Fe y Córdoba, y de entrada de manufacturas extranjeras; punto estratégico del intercambio interno y externo en el marco del creciente avance del modelo agroexportador.


Iluminaciones / Rosario iluminada con un mágico ardor

La fotografía comienza su impronta histórica relatando la ciudad de manera extraordinaria. Alfeld, Zaino y numeros fotógrafos anónimos reflejaron en sus fotos y sus cuadros una Rosario de principio de siglo imaginándola “...rara, como encendida...iluminada con un mágico ardor...”

"El joven Salvador Zaino... llega en 1889 a Rosario contando 31 años de edad y la memoria colectiva de la ciudad fija ese hecho casi a mitad de camino entre la acción del fotógrafo Alfeld y la construcción del nuevo puerto en los comienzos de la década del 10 del presente siglo, en que nuestro medio urbano comenzará un período de desarrollo y progreso edilicio casi desenfrenado."

Texto en reverso de “Autorretrato” Muestra: “Salvador Zaino y la Ciudad”.

A mediados del siglo XIX, la percepción del mundo circundante se transforma. En un juego maravilloso de luces y sombras, artilugios químicos y otras yerbas, la modernidad trae consigo el desarrollo tecnológico que ha posibilitado la concreción de esa fantasía tan ansiada, la reproducción de lo real. Las primeras fotografías –herederas de la tradición pictórica- irrumpen en el escenario moderno, instaurando un espacio, un lenguaje, una forma de observar y “contar” el mundo, que de allí en más no hará más que perfeccionarse.

…Imágenes fotográficas de diferentes lugares de la ciudad, que se constituyen en un modo narrativo particular, ya que en su gran mayoría se presentan bellamente impresas. Inundando páginas de diarios, revistas, folletos y anuarios sobresalen las del puerto, como omnipresente imagen del progreso; las de las casas comerciales más renombradas, síntomas de un dinamismo arrollador; las de los edificios oficiales como los representantes de la más flamante elegancia; las de los rostros de los notables locales, como el marco referencial de un sector social conductor de esta pujanza irresistible….

Lilian Diodati. “Una ciudad se retrata a sí misma. Las formas de la fotografía en Rosario.”

La cantidad de profesionales y casas dedicadas a la fotografía crecen. El Censo Municipal de octubre de 1900 consigna la existencia de 5 casas de fotografías, todas de importancia, mientras que arroja como dedicados a la actividad a 38 personas de distintas nacionalidades. Entre los más importantes se destacan Chute y Brooks, a cargo de Francisco Danforth en Rioja 1060 y Morchio, Vasalli y Cía, Instituto Optico Fotográfico en calle San Martín 714/18. Esta última firma editó una de las primeras series de tarjetas postales con vistas en colores de edificios y paseos de Rosario.


El encuentro social

Mujeres y niños, hombres y jóvenes, burgueses y obreros, ricos y pobres, italianos, españoles, árabes... comienzan la historia que permanece viva en Rosario.
Retratos de una sociedad en cambio, actores que construyen su mirada, habitantes de una ciudad que se pretende comercial y cosmopolita.

Despensa y Bar “9 de julio”

El Almacén y Bar 9 de julio abrió sus puertas a principios del siglo XX, estaba originalmente ubicado en la esquina de calle Alem y 9 de julio. En 1910, su propietario era “el gringo Barancielli”. En 1922, Estanislao Soberón, oriundo de Santander (España) adquiere el comercio, trasladándolo al poco tiempo a la intersección de las calles 9 de julio y 1° de mayo, esquina noreste, donde funcionó hasta su cierre.

Luego de la muerte de Estanislao Soberón, queda al frente del negocio su hijo Juan Julián, quien en 1972 se vio obligado a cerrarlo por el gran deterioro del inmueble donde funcionaba, tras reiteradas clausuras de actuaciones municipales. En 1992, al morir Juan Julián Soberón, sus familiares se sorprenden al comprobar que el almacén y el bar mantenán su fisonomía, resolviendo la Municipalidad de Rosario comprar el mobiliario y parte de los útiles, los cuales fueron incorporados al patrimonio del Museo de la Ciudad.


Investigación histórica: Analía García y Ernesto Aguirre.
Fuentes:
CAPUTO, Marina y MANAVELLA, Analía. Rosario desde antes del Pago de los Arroyos. De la conquista a la expansión colonial: Edificación del espacio y construcción social en: FALCON, Ricardo, STANLEY, Miriam. La historia de Rosario. Tomo 1, Homo Sapiens, 2001.
FRUTOS DE PRIETO, Marta. Sanrtiago Montenegro, ese ilustre desconocido. Revista de Historia de Rosario. Año XXXI, Nro. 41, Rosario, 1993.
FERNANDEZ DIAZ, Augusto. Rosario desde lo más remoto de su historia 1650 a 1750. Rosario, 1941.
PARRAS, Fray Pedro José de. Diario y derrotero de sus viajes (1749-1753). España, Río de la Plata, Córdoba, Parguay, Buenos Aires. Ediciones argentinas Solar, 1943.
SCHMIDL, Ulrico. Viaje al Río de la Plata. Biblioteca 100x100, Ediciones del Nuevo Siglo, Buenos Aires, 1995

TESTIMONIOS SOBRE LA MUESTRA ROSARIAZO

Registros de testimonios orales tomados en sala durante la exhibición entre mayo y junio de 2009.

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