El arquitecto y la obra

Esta exposición propone un recorrido por las historias que rodearon la construcción del Monumento a la Bandera en relación con la figura del arquitecto Ángel Guido, evidenciando los debates estéticos y las disputas políticas en torno a un símbolo nacional.
Realizada conjuntamente con la Comisión del Cincuentenario del Monumento, la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario, el Museo Municipal de Bellas Artes " Juan B. Castagnino" y el Monumento Nacional a la Bandera.
Lugar: Museo Municipal de Bellas Artes "Juan B. Castagnino"
.
Fecha: del 22 de junio al 22 de julio de 2007.
Historias en torno a la construcción del Monumento Nacional a la Bandera
El 20 de junio de 1957 se inauguraba el Monumento Nacional a la Bandera, en el sitio que se supone Manuel Belgrano instaló la batería Libertad en 1812. Quedaba así concluida una historia de 85 años de polémicas estéticas, políticas e ideológicas, no exentas de avatares financieros; y se iniciaba otra, la de la obra terminada que devendría en el símbolo indiscutido de Rosario y de la vida institucional de nuestro país.
El arquitecto Angel Guido junto a su colega Alejandro Bustillo y los escultores Alfredo Bigatti y José Fioravanti fueron los responsables del proyecto definitivo. Sin embargo, Bustillo se retiró del equipo antes de iniciarse las obras, quedando la ejecución enteramente bajo la responsabilidad de Guido.
Angel Guido tuvo una presencia relevante en la escena de la arquitectura argentina entre 1920 y 1960, no sólo por sus proyectos urbanos y sus construcciones, sino también por sus comprometidos y controvertidos ensayos acerca del rol del arte y la arquitectura en la sociedad, la reivindicación del arte de la América indígena y su participación en la vida universitaria. Una presencia, además, de alcance internacional.
Esta exposición, mediante la reunión de diversos documentos, propone un recorrido por las historias que rodearon la construcción del Monumento a la Bandera en relación con la figura de Angel Guido, evidenciando los debates estéticos y las disputas políticas en torno a un símbolo nacional.
Museo de la Ciudad, junio 2007.

Angel Guido, el arquitecto y su época
La etapa profesional más activa de Angel Guido transcurrió en aquellos años durante los cuales, en el campo disciplinar, se produjo la mudanza desde la milenaria tradición artística clásica hasta la modernidad no figurativa que, en lo arquitectónico se llamó Movimiento Moderno. A ello se sumó que, en el ámbito geográfico-cultural de la Argentina, ocurrió la gran transformación socio-política que condujo al sufragio universal, el consecuente ascenso al poder del radicalismo y la reforma universitaria. En todos estos terrenos, Angel Guido fue protagonista activo. Abarcó los campos profesionales desde el dibujo hasta el planeamiento urbano, sustentado todo ello con una vasta producción teórica de carácter fuertemente polémico en el fondo y en la forma, muchas veces comunicada en Congresos, siempre en sus cátedras universitarias.
Rosario es, indudablemente, sede destacada de su accionar, tanto en lo político-institucional como en lo literario y lo cultural. De espíritu inquieto y con gran capacidad para generar proyectos, supo instalarse en los círculos académicos y políticos que le permitieron acceder a un lugar de privilegio en los grupos vinculados a la cultura y a los circuitos profesionales. Lugar protagónico y por lo tanto disputado y comprometido, lo que le significó no pocos cuestionamientos.
La evaluación de su obra no ha podido deslindarse de la filiación de sus autores como admiradores o detractores de Guido, que, dada la personalidad de éste resulta casi inevitable. Aún hoy, en Rosario, no falta quien se interrogue acerca de si el Monumento a la Bandera es o no fascista.
Los exégetas del nacionalismo, después del 30, ya adheridos a la tónica del nacionalsocialismo, encontraron en Guido la estigmatización de sus consignas. Más tarde, los grupos " liberales y progresistas" que se nuclearon en torno al golpe del ' 55, personificaron en su figura la intervención universitaria, el conservadurismo académico, el oscurantismo ideológico, etc., contribuyendo así a la formación de toda una generación de detractores. Hoy, tal vez podamos dar su justo peso a esas apreciaciones comprometidas con esos momentos culturales y, en cambio, valorar su aporte, con el conocimiento y la distancia necesaria, al debate sobre nuestra ciudad y su arquitectura.
Bibiana Cicutti y Alberto Nicolini / Extracto
del artículo " Angel Guido, arquitecto de una época de
transición"
Cuadernos de Historia IAA n° 9, Facultad de Arquitectura, Diseño
y Urbanismo (UBA), junio 1998
Los dos primeros proyectos: Nicolás Grondona y Lola Mora
El primer proyecto del ingeniero Grondona.
Crónicas y recuerdos de vecinos relatan las primeras manifestaciones cívicas de los pobladores de Rosario para recordar la creación de la Bandera. El 27 de febrero de 1862, fecha del cincuentenario, fue celebrado con un desfile de los Guardias Nacionales de Buenos Aires y la presencia de todas las familias tradicionales de la ciudad. Pero a los actos conmemorativos, poco a poco, se le fueron sumando proyectos para transformar los homenajes en la construcción de un monumento que perpetuara uno de los acontecimientos más trascendentes de la historia nacional.
El acto más antiguo que se registra de estas conmemoraciones es la ordenanza de la Municipalidad del 4 de mayo de 1862 que dispone la creación del escudo de la ciudad respondiendo a un proyecto del concejal Eudoro Carrasco. Entre otros atributos poseía una batería emplazada sobre la barranca en la que un brazo sostiene la bandera aludiendo al lugar de creación de la insignia nacional.
Una década más tarde, el 1 de septiembre de 1872, se conoce el primer proyecto de monumento, idea surgida de varios vecinos y concretada por el ingeniero municipal Nicolás Grondona en una nota que presentara ante el Consejo Ejecutor. La iniciativa proponía la construcción de dos monumentos recordatorios en los sitios en los que, el entonces Coronel Belgrano, instalara las baterías Libertad e Independencia en ambas márgenes del Paraná. Sólo uno de los proyectos llegó a concretarse: una pirámide, simple y al estilo egipcio, en la Isla de El Espinillo que, debido a un error técnico, fue arrastrada por la crecida pocos años después, posiblemente en 1878.
Dispuesta la construcción de un monumento quedaba por resolver el lugar de emplazamiento. Un hecho trascendente a esta cuestión es el decreto del 16 de abril de 1898, dictado por el Intendente Municipal don Luis Lamas (1898-1904), que dispone que una comisión realice una investigación exhaustiva para establecer el sitio de la batería Libertad y para que, con la participación de las autoridades nacionales y provinciales, se comience a festejar la creación de la bandera al igual que el 25 de mayo. Esta primera comisión, de la muchas que se conformaron en relación a la construcción del Monumento a la Bandera, estuvo constituida por: Marcelino Freyre, Daniel Goitia, Pedro Nolasco Arias, Nicolás de Vedia, Joaquín Lejarza, David Peña, Pelayo Ledema, Zenón Pereyra, Jacinto Fernández, José Leguizamón, Agustín Landó, José E. Sempé, Miguel S. Coronado, Miguel Grandoli, Calixto Lassaga y Lisandro de la Torre.
El informe de la Comisión, elevado a la Municipalidad y puesto a consideración del Concejo Deliberante, se traduce en la ordenanza del 5 de julio de 1898 que declara "que el punto histórico en que el general argentino don Manuel Belgrano enarboló el 27 de febrero de 1812 la bandera nacional, es el local en que actualmente se encuentra la plaza Almirante Brown entre las calles Córdoba por el sur, Santa Fe por el norte, Primero de Mayo por el oeste y del Bajo, por el este". La ordenanza también establece que el 9 de julio de ese mismo año se colocara la piedra fundamental del monumento y que en lo sucesivo la plaza se denomine general Belgrano, nombre que ya detentaba la gran avenida que bordeaba el río.
Coincidentemente, la Legislatura Provincial autoriza la ampliación de la plaza y la posterior apertura de la "Avenida del Juramento" que la conectaría con la Plaza 25 de Mayo.
En 1909, en el marco de los festejos por el Centenario de la Revolución de Mayo, se contrató para la realización de la obra a la escultora tucumana Lola Mora, quien comenzó a trabajar sobre la idea en su taller de Roma. Las esculturas, realizadas en mármol de Carrara, fueron enviadas al país pero, debido a múltiples controversias, el proyecto quedó trunco y las esculturas, sin destino cierto, permanecieron en el olvido durante años.
En 1923 se constituye una nueva Comisión Popular Pro Monumento a la Bandera, integrada por vecinos de destacada participación política y profesional. La Comisión se reúne con Lola Mora en nuestra ciudad para acordar los detalles de la obra y expone las esculturas en la Plaza Gral. Belgrano. Sin embargo, por disposición de una ordenanza municipal del año 1917, se debía consultar a la Comisión Municipal de Bellas Artes para "la adquisición de obras de arte y de decoración y de ornato de obras públicas".
El 27 de enero de 1925, la Comisión Municipal de Bellas Artes, presidida por Juan B. Castagnino, se expide sobre el proyecto de Lola Mora, manifestando "su más formal desacuerdo con el levantamiento del monumento proyectado, pues en forma concluyente, él no constituye una "obra de arte" en la verdadera acepción de la palabra, sino un conglomerado de figuras de pésima concepción, no ejecutado por artistas, sino por ineptos oficiales marmoleros."
El 3 de agosto de 1925 en base a este dictamen la Comisión Popular pide al Gobierno Nacional que rescinda el contrato. El decreto presidencial del 29 de septiembre de 1925 da por finalizada la relación contractual con Lola Mora.
Tercer proyecto: concurso de 1927/1928
En 1927, todo parecía indicar que Rosario, tras cincuenta años de fallidas gestiones, contaría definitivamente con su Monumento a la Bandera. La Comisión Popular, conformada en 1923, se trazó como objetivo fundamental "no cometer los errores del pasado", en directa alusión a la necesidad de superar la frustración vivida con la contratación de Lola Mora que por ser " nacional fue preferida y fracasó" .
Teniendo en cuenta los episodios precedentes, se elaboraron las bases de un concurso internacional para el "mayor monumento existente hasta el momento en el país" , que si bien era abierto, designaba seis invitados especiales: los escultores Rogelio Yrurtia, Alberto Lagos y Víctor M. Garino y los arquitectos de origen europeo René Villeminot, Gaetano Moretti y F. T. Gianotti. Pese a los constantes reclamos e intentos de anulación realizados por la Sociedad de Artistas Argentinos de Buenos Aires y por la Comisión Nacional de Bellas Artes, presidida por Martín Noel, el concurso logró ponerse en marcha a principios de 1928. El jurado, que presidía Ramón Araya, estaba integrado además por Juan Alvarez, Luis B. Laporte y Alejandro M. Carrasco, todos en representación de la Comisión Popular; Alfredo Guido (hermano de Ángel) y José Fioravantti, por la Comisiòn Nacional de Bellas Artes y el Ing. Sebastián Ghigliazza, por el Ministerio de Obras Públicas de la Nación.
Cuando la tramitación se hallaba en las últimas instancias, los insistentes pedidos de la Sociedad de Artistas y la Comisión de Bellas Artes convencieron al presidente de la Nación, Marcelo Torcuato de Alvear, de intervenir en el concurso. Los peticionantes invocaban supuestas promesas de "ayudas" formulada a los artistas nacionales, además de argumentar que una obra fundamental para el país no podía quedar en manos de un artista extranjero. Como resultado de este reclamo, el presidente, mediante decreto amplió el número de integrantes del jurado con la incorporación del arquitecto Raúl A. Fitte y del artista plástico Pío Collivadino. El jurado ampliado logra imponer su voluntad y declara desierto el concurso. De tal modo, este nuevo intento de concretar la construcción del Monumento se convertía en otro estrepitoso fracaso.
Concurso de anteproyectos 1939 - 1940
Unos años después del último intento fallido, cuando todo indicaba que la construcción del monumento no se llevaría a cabo, destacados vecinos rosarinos expresaron nuevamente la intención de hacer realidad el anhelado homenaje. Un período en el cual se produjo la ruptura institucional del país, la crisis económica a nivel internacional y el conflicto bélico en Europa. Una época de profundos conflictos que transformaría profundamente a la sociedad argentina.
En mayo de 1936 se constituyó una nueva comisión para llevar adelante el proyecto. Al mes siguiente, el Decreto n°84.678 del gobierno nacional deja oficializada la comisión. Este decreto, avalado por el Congreso Nacional mediante la sanción de la Ley 12.575 de enero de 1939, autorizaba la inversión de un millón de pesos como contribución para levantar el Monumento a la Bandera.
Un decreto presidencial del mes de marzo de 1939 establece las funciones y atribuciones de la Comisión pro Monumento, entre las cuales se la facultaba para llamar a concurso de planos, maquetas y presupuestos, y a adjudicar la obra a la propuesta ganadora.
Las bases del concurso establecían, entre otros, los siguientes requisitos:
- Sólo podrán intervenir arquitectos y escultores argentinos o extranjeros con carta de ciudadanía
- Cada anteproyecto deberá ser realizado por lo menos por un arquitecto y un escultor, se presentará bajo un lema que resuma la propuesta junto a una memoria descriptiva, y debe acompañarse con un plano de conjunto, de ubicación, acceso y jardinería del parque; planos de los frentes, de las plantas y acompañarlos con maquetas.
- El estilo, la interpretación ideológica y la técnica, quedan librados a la inspiración artística de los autores y se exige que los personajes y emblemas se ajuste a la realidad histórica
- Se emplearán preferentemente materiales argentinos y la confección de las piezas y esculturas debían efectuarse íntegramente en el país.
- Se fija un monto de $1.000.000.-m/n como máximo para su realización.
- El plazo de presentación finalizará el 30/06/1940.
El Jurado
El artículo 2º del decreto presidencial establecía que "las condiciones para el concurso del plano y presupuesto del monumento, la aceptación de los proyectos, la distribución de los premios y adjudicación de la obra serán determinadas y apreciadas por una subcomisión" que se constituía a tal efecto y que además fue facultada, por otro decreto del 31 de mayo, para adjudicar directamente la obra si los proyectos presentados al concurso no fuesen aceptados.
La subcomisión que actuó como jurado del concurso, estaba integrada por: Presidente: Dr. Miguel J. Culaciati; Vicepresidente: Dr. Emilio J. Pareto; Tesorero: Don Leopoldo Uranga; Protesorero: Don Federico G. Covernton; Secretario: Dr. Juan J. Colombo Berra; Prosecretario: Dr. Emilio F. Solari; en representación del Ministerio del Interior: Dr. Ricardo Levene; representante de la Dirección General de Arquitectura: Arq. Jorge A. Tavernier; por la Academia Nacional de Historia: Ing. Luis B Laporte; el Arq. Alfredo Williams, por la Comisión Nacional de Bellas Artes; el Dr. Horacio F. Rodríguez, por la Comisión Nacional de Cultura; y el Coronel Bartolomé E. Gallo, por la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos.
El dictamen del jurado
Se presentaron doce anteproyectos pero fueron admitidos a evaluación sólo siete. Entre los autores de los cinco anteproyectos no considerados por el jurado se encontraban importantes nombres de la arquitectura rosarina y escultores de prestigio nacional e internacional. Se otorgaron cuatro premios y tres menciones.
La subcomisión dió a conocer su dictamen el 22 de septiembre de 1940, asignando el Primer Premio y adjudicación de la obra al anteproyecto presentado con el lema "Invicta", cuyos autores eran los arquitectos Alejandro Bustillo y Angel Guido, y los escultores José Fioravanti y Alfredo Bigatti.
Presentaciones premiadas
- 1º Premio - Lema INVICTA
Arquitectos: Alejandro Bustillo, Ángel Francisco Guido
Escultores: Alfredo Bigatti, José Fioravanti
- 2º Premio - Lema SANTUARIO DE LA PATRIA
Arquitecto: Antón Gutiérrez y Urquijo
Escultor: Cesar Sforza
- 3º Premio - Lema ALTAR DE LA PATRIA
Arquitectos: Mario Roberto Alvarez, Macedonio Oscar Ruiz
Escultor: Julio Cesar Vergottini
- 4º Premio - Lema AGORA DOREA
Arquitectos: Ermete De Lorenzi, Vicente Otaola, Aníbal Rocca
Escultores: Gonzalo Leguizamón Pondal, Carlos de la Cárcova
- 1º Mención - Lema ALTAR Y MUSEO
Arquitecto: Carlos Navratil
Escultor: Osvaldo Alberto Carlos Lauersdorf
- 2º Mención - Lema PROA
Arquitectos: Roberto Benito Gilardón, Daniel Igartúa, Mauricio Repossini, Alberto Siperman
Escultor: Bartolomé Tasso
- 3º Mención - Lema DELTA
Arquitecto: Francisco Squirru
Escultor: Juan Francisco Finochiaro
Presentaciones que no fueron admitidas
- Lema AGORA
Arquitectos: Hilarión Hernández Larguía, Juan Manuel Newton
Escultor: Lucio Emilio Fontana
- Lema CELESTE Y BLANCO
Arquitectos: Hilarión Hernández Larguía, Juan Manuel Newton
Escultor: Lucio Emilio Fontana
- Lema INSIGNIA
Arquitecto: Ángel Gasparutti
Escultor: Roberto Braeckman
- Lema EPOPEYA
Arquitecto: Jorge Suáres Araujo
Escultor: Pablo Tosto
- Lema ALTAR DE LA PATRIA II
Arquitecto: Adrián D. Locati
Escultor: Juan Zuretti
La Obra
Avance de las obras.
A principios de diciembre de 1940, la responsabilidad que pesaba sobre la Subcomisión que había adjudicado el concurso al anteproyecto "Invicta", motivó que impusieran modificaciones al proyecto en detalles estructurales y ornamentales, materiales a utilizar, cambio de estatuaria y leyendas, iluminación y costos. Estas modificaciones fueron comunicadas a las autoridades que las aceptaron en su mayoría, quedando algunas para una consideración posterior.
Pasaron dos años más antes de que estuvieran terminados los planos definitivos y completos, con cálculos de resistencia, presupuestos y las modificaciones que requería la subcomisión.
El 16 de diciembre de 1942 se formalizó la firma del contrato con las firmas de Miguel J. Culaciati, José Fioravanti, Angel Guido, Alfredo Bigatti, E. J. Pareto, Juan J. Colombo Berra, Emilio F. Solari, Federico G. Covernton y J. A. Tavernier. El arquitecto Alejandro Bustillo, uno de los adjudicatarios, se desvinculó apenas comenzaron los cambios del proyecto original.
El 24 de mayo de 1943, la Municipalidad de Rosario entregó a la Junta Nacional Ejecutiva los terrenos que constituían la Plaza Belgrano, destinados a la construcción del Monumento. La Junta a su vez entregó el predio a Angel Guido y sus colaboradores que dos días después dieron comienzo a la obras.
El 15 de septiembre de 1947, finalizada ya la primera etapa de la construcción, se firma un nuevo contrato con Angel Guido que le otorga la dirección técnica y artística para la ejecución de la segunda etapa: la construcción del propileo en cuyo subsuelo se instaló la Galería de Honor de las Banderas de América.
La falta de fondos para proseguir y finalizar las obras, motivaron que el 3 de julio de 1950 la Junta Nacional Ejecutiva renunciara en pleno. Dado que sus miembros integraban al mismo tiempo la Comisión Nacional del Parque a la Bandera, ambas comisiones quedaron acéfalas. Una nueva Comisión, designada por decreto 10.068 del 23 de mayo de 1951, logra superar las dificultades lo que posibilita la finalización de las obras.
La fecha original para la inauguración del Monumento a la Bandera prevista para el 20 de junio de 1956, fue pospuesta hasta el año siguiente por inconvenientes insalvables(*). De tal modo, el Monumento Nacional a la Bandera fue inaugurado el 20 de junio de 1957.
(*) En 1955 con el golpe de estado dado por la autodenominada Revolución Libertadora concluía el proceso iniciado en 1943 y fortalecido en 1946 con la llegada de Perón a la primera magistratura. La orientación social y político-económica dada al país, pero sobretodo las pugnas de Perón con la Iglesia, sectores de las Fuerzas Armadas y la clase conservadora del país posibilitaría un nuevo gobierno de facto. Los inconvenientes insalvables pueden ser interpretados como una estrategia tendiente a despegar la construcción del Monumento de la gestión del gobierno anterior.
Colaboradores
El concurso de anteproyectos de 1940 requería la presentación de planos de conjunto, ubicación, acceso y jardinería del parque; planos de los frentes y las plantas. Debía incluir dos maquetas: una de conjunto del monumento y el parque, en escala 1:200 y otra del monumento en escala 1:25. También se debía adjuntar algún detalle escultórico de un motivo significativo, realizado en yeso en escala 1:2.
Junto a los cuatro responsables del anteproyecto ganador trabajó un equipo de dibujantes y maquetistas integrado por los hermanos Carlos, Carmen y Enrique Rodríguez Dóndiz, Oscar Pujals, Pons Suárez, Nidia M. González, Roal A. Heit, los hermanos Eusebio y Manuel Chamorro.
Este último realizó todas las maquetas que se presentaron al concurso incluida la que se observa en la fotografía, donada por sus hijos Norma y Carlos Chamorro a la colección del Museo de la Ciudad.
Investigacion histórica:
Museo de la Ciudad.
Fuentes:
CICUTTI, Bibiana y NICOLINI, Alberto. Angel Guido, arquitecto de una época
de transición. Cuadernos de Historia IAA n° 9, Boletín del
Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas " Mario
J. Buschiazzo" . Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo
(UBA), segunda etapa, junio 1998.
Documentos sobre la erección del Monumento Conmemorativo de la creación
de la Bandera Nacional en la ciudad de Rosario. Comisión Popular Pro
Monumento, Presidencia del Ing. Ramón Araya. Rosario, 1928.
SOTO, Moira. Lola Mora. Editorial Planeta. Buenos Aires, 1991.
Historia y significado del Monumento Nacional a la Bandera. Sociedad de Historia
de Rosario. Rosario, 1977.
FUNES FREYRE, Francisco. Recopilaciones históricas en torno al Gral.
Manuel Belgrano y al Monumento a la Bandera. Edición del autor. Rosario,
1956.
IVERN, Andrés. Capitulo Primero. Rosario alrededor al Monumento a la
Bandera. Edición del autor. Rosario, 1969.
PAEZ DE LA TORRE (h) Carlos y TERAN, Celia. Lola Mora. Una biografía.
Editorial Planeta, Buenos Aires, 1997.
SOLARI, Emilio F. El Monumento y su historia. Suplemento del diario La Capital,
Rosario, junio de 1957.



















