Farmacia Dinamarca

Las boticas del pasado eran verdaderas instituciones dentro de sus respectivos vecindarios. La figura del boticario encarnaba la misma autoridad y prestigio que la del médico. En procura del alivio de un dolor o simplemente en busca de un consejo los vecinos acudían a ellos en primera instancia.
Lugar: Museo de la Ciudad.
Muestra en exhibición permanente.
Un poco de historia
Fueron los árabes quienes comenzaron a diferenciar el trabajo de los médicos de la actividad de los farmacéuticos. En el siglo VII, en la ciudad de Bagdad, se establecieron los primeros lugares de ventas de diversos elementos destinados a calmar las más variadas dolencias.
Con la expansión del Imperio Islámico se profundizaron y difundieron los conocimientos medicinales y en Asia Menor, África, y el mundo europeo se generalizaron los locales que preparaban y vendían hierbas, pócimas y ungüentos. Con la llegada de los europeos a América se renovaron los conocimientos de esta actividad gracias al aporte de la farmacopea indígena y la utilización de nuevos fármacos.
Las boticas
Como en todas partes, la botica era el almacén en donde se expendían, sin la orden del facultativo, los productos capaces de terminar con las dolencias.
Las boticas del pasado eran verdaderas instituciones dentro de sus respectivos vecindarios. Tenían los boticarios la autoridad y el prestigio del médico, y eran proverbiales el respeto y la fe con que acudían a ellos los vecinos en procura de un alivio a sus males o de un consejo.
Además, la botica no siempre fue el lugar de expendio de medicamentos. Hasta mediados del siglo pasado era también el lugar donde se los preparaba. Diversas reglamentaciones establecían que las farmacias deberían contar con un lugar para el despacho al público, un local destinado al laboratorio farmaceútico y finalmente un depósito de drogas y productos químicos.
Las primeras farmacias del Rosario
Balanza para bebés.
En 1861 existían en Rosario las boticas: "Del Aguila", "Del Mercado", "Del Cóndor Dorado", "De la Caridad" y "Del Globo o Colón".
En 1869, la clasificación censal de las profesiones revela que había en Rosario 22 farmacéuticos. Ese año, la población sobrepasaba los 23000 habitantes, según el primer censo nacional levantado en septiembre.
Al establecerse el servicio nocturno obligatorio de atención al público,
en septiembre de 1880, las farmacias habilitadas en Rosario, aparte de las
nombradas, eran: "Farmacia Inglesa de Day", "Botica del Pueblo", "Botica de
Raspail", "Botica Central" y "Botica de la Sociedad Italiana".
Al finalizar el siglo XIX la ciudad de Rosario contaba con alrededor de 30
farmacias establecidas.
Farmacia Alemana Dinamarca
La Farmacia Alemana, propiedad de Juan Wentzel y Kernba, inicia sus actividades en Rosario en el año 1881, en la esquina de las calles Libertad -actual Sarmiento- y Rioja. Según la Gran Guía del Rosario de Santa Fe de 1896, es una de las veintisiete farmacias con que cuenta la ciudad. Para esta época se traslada de su ubicación original a San Lorenzo 509 (numeración actual 1213/15).
En el año 1898 cambia de propietario, la adquieren el Aux. Farm. Osvaldo Dam y su esposa Teodora Madsen. Los farmacéuticos Juan Steenberg; Félix Laureano Checa y Matías A. Lastra estarán a cargo, sucesivamente, de la regencia de la farmacia, al carecer Osvaldo Dam del título habilitante.
Al finalizar la Primera Guerra Mundial, Teodora Madsen, de origen dinamarqués, cambia la denominación del negocio por Farmacia Dinamarca, como consecuencia de haber sufrido ataques que relacionan la derrota de Alemania en la guerra y la denominación de la botica.
En septiembre de 1929, compra la farmacia el Farmacéutico Oscar A. Hermida. En agosto de 1977 trasladan nuevamente el local a San Lorenzo 1219, su ubicación definitiva, a escasos metros del cine Broadway.
A partir del 15 de julio de 1989, al fallecer Oscar A. Hermida, se hacen cargo de la farmacia sus sucesores hasta el cierre definitivo el 18 de marzo de 1995. Ese año deciden donar el mobiliario y los diversos elementos que la componen al Museo de la Ciudad.
Investigación histórica:
Museo de la Ciudad.
Fuentes:
CIGNOLI, Francisco. Historia de la Farmacia Argentina. Ed. Ruiz. Rosario,
1953.
Ley de Sanidad Nro. 2287. Dirección General de Higiene de la Provincia
de Santa Fe. Santa Fe, 1933.
Archivo Fotográfico y Biblioteca y Archivo Documental Museo de la Ciudad.









