Terra Incognita
Imágenes de planicie y río
Utilizando la proliferación de imágenes que surgen de la prosa del escritor Juan José Saer, la muestra es un discurrir por la biografía de un espacio olvidado por la conquista y colonización europeas "... la puerta trasera de América..."al decir del autor - del que emergerá, unos siglos más tarde, uno de los motores fundamentales de la Argentina agroexportadora.
Lugar: XXII Encuentro y Feria Nacional de Colectividades, Parque
Nacional a la Bandera.
Fecha: 3 al 12 de noviembre de 2006.
Al hurgar en el nebuloso origen de la historia de nuestra región, Juan José Saer da cuenta de un proceso significativo sucedido en el transcurso de cuatro siglos: la extraña transformación de un territorio marginal y pobre para los ojos de los conquistadores -donde nadie quería quedarse- en uno de los más fértiles y fecundos del mundo moderno e industrial -al que todos querían venir.
Inspirándose en la lúcida visión del autor nacido en Serodino, el Museo de la Ciudad presenta Terra Incognita. Imágenes de planicie y río, una suerte de tratado imaginario -para citar al propio Saer- que aborda las etapas previas a la conformación mercantil y portuaria de la ciudad de Rosario.
La muestra no pretende transformarse en una trascripción literal de su obra ni en un informe de estricto rigor histórico sino, utilizando la proliferación de imágenes que surgen de la prosa de Saer, en un discurrir por la biografía de un espacio olvidado por la conquista y colonización europeas -la puerta trasera de América- del que emergerá, unos siglos más tarde, uno de los motores fundamentales de la Argentina agroexportadora.
La espesura
"Su forma verdadera [la del estuario del plata] (...) se avecina mucho a la del escorpión, con la bahía de Samborombón (el nombre más rotundamente sonoro que conozco), y la bahía de Montevideo que forman las pinzas, y el último tramo del río Uruguay formando la cola. Si muchos viajeros que en estas tierras encontraron, para decirlo con un eufemismo, destino (...), hubiesen tenido alguna idea de la forma que dormitaba en los confines del océano Atlántico, tal vez no se hubiesen aventurado con tanta desenvoltura por esta región desconocida, para ponerse a la merced de tan decididas tenazas."
"Detrás de esas bocas abiertas que manan continuamente un agua turbia estaba, para esos marinos, en el silencio absoluto del río (...) lo que ha dado en llamarse, con propiedad multiplicada, la espesura."
Los conquistadores
"(...) A medida que se iban alejando de España, principios, consignas y racionalidad se deshilvanaban. Iban siendo expelidos, más que de un lugar, de un sistema de valores, de un modo convencional de convivencia a los que nada sustituía en esas tierras desconocidas."
"(...) En la geografía desmesurada de América los esperaban aspectos semienterrados y semiolvidados de sí mismos."
Los nativos
"Nómadas o seminómadas, también ellos eran navegantes y viajeros. Agrupados en tribus y en naciones constituían (...) una variedad vertiginosa. Borrados más tarde de la faz de la tierra, han dejado en ella, por lo que duren los continentes fugitivos, su toponimia inconfundible y sonora."
"La estúpida iconografía de la conquista nos muestra a los indios americanos de rodillas, deslumbrados por la incandescencia semidivina de los conquistadores, y dispuestos a ceder, por infantilismo pragmático, el continente entero con todas sus riquezas por un puñado de cuentas de colores."
Los asentamientos
"Los campamentos que se levantaban en la zona tenían el hábito tenaz de ser provisorios, y si a veces el desaliento y la inmovilidad involuntarios los obligaban a la permanencia, los indios les recordaban, arrasándolos de la superficie del llano, su provisoriedad."
"Todos sus habitantes venían de otra parte, y estaban siempre de paso, y podría decirse que fue la imposibilidad de seguir avanzando o de retroceder al punto de partida lo que fue engrosando los pueblos y ciudades, y los primeros grupos humanos que se fijaron fueron un residuo de expediciones fracasadas, de funcionarios olvidados por la administración, de prófugos y tránsfugas, de indios o enemigos hechos prisioneros a los que ni valía la pena mantener en la cárcel, porque la franja estrecha de casas de paja y barro entre el río y la llanura era en sí misma una prisión."
Ciudad de paso
"Rosario (...) creció a partir de un asentamiento espontáneo sobre tierras privadas, extensiones yermas y deshabitadas donde vagaba ganado disperso, que comenzaron a poblarse por la confluencia de ciertos factores físicos (una planicie elevada sobre un puerto natural, una curva en el camino real que enlazaba Buenos Aires con Córdoba y Santa Fe) y el establecimiento en 1731 de una capilla de barro y paja, alrededor de la cual se fueron agrupando los ranchos de los pobladores de la zona y de los indios sometidos, (...) en torno a un descampado: la actual plaza 25 de mayo."
Hacia 1840 la población no superaba los 3000 habitantes.
El desierto
"(...) hasta 1870 más o menos, nadie, excepción hecha de los indios, llamaba pampa a la llanura, ni nadie tampoco la llamaba llanura, ya que era conocida con una designación menos prestigiosa: el Desierto."
"El hombre de la llanura está siempre en el interior de una semiesfera, en el centro exacto de la base, bajo la bóveda celeste que es como una pantalla en la que va apareciendo un espectáculo cambiante, abstracto, la luna, el sol, las estrellas y las nubes (...) Dondequiera que se desplace por los campos pelados y uniformes, su posición será siempre la misma en la semiesfera, ya que ningún accidente lo ayudará a percibir, como en la montaña o en la sierra, (...) la movilidad y aún la inestabilidad constitutiva del paisaje."
En el principio fue el caballo
"... cuando, en 1541, la ciudad [de Buenos Aires] fue incendiada y abandonada, de los cien que habían salido de España quedaban cinco yeguas y siete caballos, que los pobladores no quisieron o no pudieron llevar con ellos y que se perdieron en la llanura: unos años más tarde reaparecerían multiplicados al infinito..."
"Los lomos de sus manadas numerosas hicieron ondular, sin encontrar ningún obstáculo en sus desplazamientos, el horizonte de la pampa."
"Trashumantes como eran, tuvieron la virtud de fijar, en una franja estrecha entre el río y la llanura, hacia finales del siglo XVI, a los primeros habitantes auténticos de la región, y, en un siglo y medio, hacer de ella, que era la más pobre de todas, una de las más ricas de América."
"Puede decirse que en la pampa, es el ganado, vacuno y caballar, lo que creó la civilización, y no lo contrario."
La tierra fecunda
"A medida que los ganaderos, mediante expediciones militares, iban empujando a los indios hacia el sudoeste, y apropiándose las tierras fiscales, iban llegando a Buenos Aires, desde el noreste, los inmigrantes europeos."
"En el paisaje sin accidentes de la pampa, empiezan a aparecer las colonias -la vocación serial del universo verificándose de nuevo, igual que con los avestruces o los lirios salvajes- (...) Estas colonias comenzaron a prosperar sobretodo en mi provincia, Santa Fe"
"(...) perdidas en la vastedad de la tierra chata, hacen pensar en criaturas abandonadas que se acurrucan unas contra otras para no desaparecer en lo inmenso."
"Con la aparición de la agricultura, dos universos se opusieron en la llanura que, en plena época moderna, reproducían el antagonismo inmemorial entre pastores y agricultores: el universo errático y masculino del ganado y el femenino y doméstico de la agricultura. Es sorprendente observar la cantidad de nombres femeninos con que fueron bautizadas las colonias agrícolas: Rafaela, La Rubia, María Teresa, Pilar, Emilia, Hersilia, Casilda, Teodolina, Margarita, y hasta Ceres, la diosa romana de la tierra cultivada y patrona del trigo."
La ciudad puerto
A finales del siglo XIX Rosario se convierte, gracias a su inmejorable ubicación geográfica, a la masiva afluencia de inmigrantes y a las cualidades naturales de su puerto, en una de las economías más dinámicas del país. Nudo articulador entre la denominada pampa gringa y el mercado mundial, no tardó en constituirse en la principal puerta de salida de la producción cerealera nacional, hacia los grandes puertos del mundo.
Escultura de Ceres
La escultura -que representa a Ceres, la diosa romana de la agricultura- fue realizada en bronce por la Fond Art Lagana (Fundición Artística Lagana). Se trata de una versión libre del original en mármol -la Farnese de Ceres- que se encuentra en el Museo de Nápoles.
Símbolo de la prosperidad cerealera, fue emplazada en la entrada del puerto de Rosario -Av. Belgrano y Av. Pellegrini- a poco de inaugurarse las obras en 1905. Tras permanecer unos años sin destino cierto, en 1948 es reubicada en el Parque de la Independencia, frente a la estatua ecuestre del Gral. Manuel Belgrano. En 1990 la Dirección de Parques y Paseos decide retirarla, debido a la situación crítica de la deidad: múltiples leyendas en aerosol y un brazo partido, como consecuencia de numerosos intentos de robo y ataques implacables. En el año 1996 en el Museo de la Ciudad se le realizan tareas de preservación para poder ser exhibida. A principios de 2004 la Dirección de Restauración de la Municipalidad de Rosario se hace cargo de su restauración integral que permite apreciarla tal como fuera concebida por su autor.
Investigación histórica:
Museo de la Ciudad.
Fuentes:
SAER, Juan José. El Río sin Orillas. Tratado Imaginario. Alianza
Editorial SA, Buenos Aires, 1991.
Archivo Fotográfico y Biblioteca y Archivo Documental Museo de la Ciudad.








