Política de adquisición de colecciones
Las instituciones tienen nacimientos singulares; en un momento coinciden circunstancias y factores que dan como resultado la concreción de anhelos y demandas comunitarias.
Los reiterados reclamos de la Sociedad de Historia de Rosario y del Centro de Estudios Urbanos del Rosario por la indiscriminada destrucción de testimonios históricos de la ciudad; las demandas de diversos sectores sociales y la necesidad de dar un destino a la propiedad de Bv. Oroño 1540 -que había sido adquirida en 1979 para residencia del intendente- conducen a la gestión municipal del Dr. Alberto Natale a la creación del Museo Municipal de la Ciudad de Rosario, dependiente de la Dirección General de Cultura.
La ordenanza del Departamento Ejecutivo N° 2918 del 24 de agosto de 1981 concreta esta voluntad y el mencionado inmueble se constituye en su sede. En la ordenanza se establece que la nueva Institución debe clasificar, ordenar y exponer las piezas de su repositorio, catalogar la biblioteca, organizar un gabinete de investigaciones históricas y museológicas, editar publicaciones, propiciar la difusión del pasado y evolución de la ciudad en relación a la vida de sus habitantes.
El 25 de agosto de ese mismo año se crea la Comisión Asesora Honoraria del Museo Municipal de la Ciudad integrada por importantes personalidades locales, entre las que se encuentran el Sr. Wladimir Mikielievich y el Arq. Oscar Mongsfeld. Asímismo, casi simultáneamente con el Museo, nace la Asociación Amigos del Museo de la Ciudad.
En mayo de 1983 inicia los Cursos de Museología Histórica, que dan origen a la carrera de Conservador de Museos. A partir de 1984, integra la Comisión Evaluadora de los expedientes de demolición e intervención edilicia, antecedente del actual Programa Municipal de Preservación y Rehabilitación del Patrimonio Urbano y Arquitectónico, y en 1985 pone en marcha su Biblioteca Pública.
A principios de los noventa se decide el traslado de la institución al corazón del Parque de la Independencia. La nueva sede – edificio construido en 1902 para la Administración del Parque y la Escuela de Aprendices de Jardineros – es restaurada y adaptada a las nuevas funciones, inaugurándose oficialmente el 27 de agosto de 1993.
A partir de allí se realizan gran cantidad de actividades tendientes a difundir el patrimonio del Museo en la ciudad. Y se registra un fuerte incremento de la colección, particularmente fotografías antiguas, postales y afiches, material bibliográfico y documental y objetos de la vida cotidiana de los rosarinos.
En septiembre de 2004 comienza una nueva etapa institucional. Los múltiples retos que asume se conjugan en un doble desafío: desarrollar e implementar programas tendientes a la profundización del rol social del Museo en nuestra ciudad, e incluir a la Institución en los ritmos contemporáneos, signados por nuevas pautas sociales y nuevos valores culturales.
Los programas que se inician tienden al crecimiento cualitativo de la institución, tanto en su trabajo interno como en su imagen social. Se pueden mencionar, entre otros, el Programa de rescate, conservación y ampliación del Archivo Fotográfico, el Proyecto Educativo, el Plan de Conservación Preventiva y la implementación del Sistema de Registro y Documentación.
Merecen un párrafo aparte dos programas: el de exposiciones y el de ampliación edilicia.
Con respecto al primero, en las muestras se concentran todos los aspectos que hacen a la razón de ser del Museo: son medio de comunicación con la comunidad, son el instrumento de exhibición de las colecciones, son modos alternativos de contar historias, son fuente de educación tanto de las ideas que presentan como de los aspectos vinculados a la preservación del patrimonio. Con un formato innovador, las exposiciones relatan crónicas que evidencian la manera en que los conflictos, las contradicciones y disputas que la ciudad genera -como las certezas y realidades- son también parte de la construcción de la memoria urbana. Estos ensayos, trabajados con investigaciones propias y con profesionales especialmente convocados, se convierten luego en las narrativas visuales que invitan a comprender e interpretar los contenidos.
Con respecto al segundo, el estudio BFM-Architekten con sede en Berlín, Alemania, integrado por los arquitectos Piero Bruno, Donatella Fioretti y el rosarino Pepe Gutierrez Márquez, dona un proyecto de ampliación (ACA PUEDE IR LINK a “edificio”) muy importante que posibilitaría profundizar las tareas emprendidas, dotando a cada área de la infraestructura necesaria para funcionar y al público de espacios óptimos de encuentro con su identidad.
Los resultados que se obtienen paulatinamente a partir de estas acciones, consolidan lo recorrido, fortalecen el compromiso con la ciudad e impulsan a continuar en el mismo sentido.








